17.11.05

La saga de los Parche se reencuentra con su historia

Siempre es una grata noticia que se escriba un libro en El Viso, y más aún un libro de historia. Porque nuestra historia colectiva es la suma de muchos itinerarios individuales, y porque al final gran parte de nuestra herencia vital es lo que hayamos dejado escrito. Recuerdos de mi familia es un entrañable retrato familiar editado por Ramón Jiménez el Parche, escrito con la sencillez y la clarividencia de quiénes han sido testigos del tiempo. Sí, porque Ramón no ha estado solo en esta tarea. "Permítanme que esta autoría la reparta con mi hermano Pepe, pues sin él no serían posibles tantos detalles y minuciosidades", escribe en el prólogo.

No estamos sólo ante un libro genealógico, que desde luego lo es, sino ante una mirada personal a la historia de El Viso en el siglo XX, sin complicaciones ni complejos. De incalculable valor resulta, por ejemplo, conocer de puño y letra de Ramón Jiménez los detalles del accidente que sufrió al encaramarse al coche en que viajaba Blas Infante, después de protagonizar un mitin multitudinario en el cerro de la Cooperativa de aceitunas con motivo de las Elecciones a Cortes de junio de 1931. O la manifestación popular que se suscitó en El Viso tras el encarcelamiento injustificado del primer Alcalde elegido democráticamente, José Roldán Vergara el Sillero, a quién el Gobernador socialista Vicente Sol quiso reprender por la detención de varios jóvenes del PSOE que días antes "organizaron en El Viso una manifestación no autorizada, con algunos desórdenes". El arresto sólo duró tres días. "Nuestro tío contaba que vio en la cárcel al mecánico Rada, que había acompañado al aviador Ramón Franco en el vuelo del Plus Ultra a Buenos Aires".

Vendedores de lotería

Los años de la Guerra Civil fueron difíciles para todos, sin distinción, también para la familia que regentaba la administración de loterías de El Viso. "Fue al principio de la Guerra Civil cuando se dejó de vender lotería" de Madrid, que quedó en zona republicana, y sólo meses más tarde Ramón Jiménez Fernández consiguió algunos boletos a través de la administración de la sevillana calle Sagasta. Quedaban por entonces "pocos aficionados y poco dinero para comprar". Como muchos otros vecinos, Ramón "no se amedrentó y comenzó a llevar huevos a Sevilla y a venderlos por las calles". Luego, de vuelta en el Cipriano, el Parche se traía zapatos, babuchas y alpargatas para venderlos en el pueblo. Y más tarde periódicos de la capital. Con todo, la suficiencia económica no llegó hasta que se colocó de portero en el cinematógrafo del Rirri.

A su hermano Pepe, del que resalta sus "buenas ideas y buenas condiciones", el autor dedica páginas repletas de admiración fraterna. José Jiménez Jiménez fue Secretario del Ayuntamiento y miembro fundador de la Cooperativa Agrícola e Industrial de El Viso (CAIVA), además de un destacado impulsor del cooperativismo en los años 60 y 70 que le llevó a culminar su trayectoria profesional como Director General y Consejero Delegado de INVIRSA. Junto a su hermano Segundo promovió la compra y urbanización de fincas y huertos, como el del Cerro del Chiroli (hoy barriada de Las Anchoas), que se destinó a familias con escasos recursos. "A petición de las autoridades municipales de El Viso y otros estamentos, le fue concedida la Medalla del Trabajo por el Gobierno", recuerda Ramón Jiménez.

Un brazalete, razón del mote

Los Parche constituyen una saga familiar vinculada estrechamente a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Han tenido costaleros, capataces y hermanos mayores, como el caso reciente de Arsenio Jiménez. Y pregoneros. El Pregón de la Semana Santa de José Ramón Jiménez Benítez, hijo de Pepe el Parche, pervive en la memoria cofrade como un elogio a la escritura de calidad. En fin, Recuerdos de mi familia de Ramón Sánchez es un singular testimonio de cómo el paso del tiempo ha forjado nuestra convivencia, nuestra idiosincrasia. "En aquel tiempo hubo un muerto en mi familia, y mi padre llevaba un galón o parche negro, en forma de brazalete, por encima del codo de la manga izquierda de la chaqueta; y por eso, cuando le llamaban para comprale, le decían: ¡Ramón! ¡el del parche! Y así fue como se le quedó el apodo".