28.9.05

Por eso quitaron las sardinas de los cortijos del Viso

El habla andaluza es un tesoro, de eso no cabe duda. Cada pueblo, y El Viso no podía ser menos, conserva un vasto patrimonio oral de vocablos autóctonos y expresiones idiomáticas que en conjunto conforman uno de los rasgos esenciales de lo andaluz como hecho diferencial. Detrás de cada islote léxico hay siempre una historia curiosa. Según recoge José María Iribarren en El porqué de los dichos, una expresión castellana tan popular como arrimar el ascua a su sardina tiene su origen en los antiguos y laboriosos cortijos de El Viso del Alcor. Y es que nunca te acostarás sin saber algo nuevo.

Arrimar uno el ascua a su sardina significa, según el diccionario, "aprovechar las ocasiones en beneficio propio". Según José María Sbarbi, el dicho "denota la inclinación que todos tenemos a defender lo que nos pertenece o nos acomoda". El especialista Francisco Rodríguez Marín, por su parte, explica así su procedencia: "Dicen algunos que antaño solían dar sardinas a los trabajadores de los cortijos, que ellos asaban en la candela (en la lumbre) de los caseríos; pero como cada uno cogía ascuas para arrimarlas a su sardina, la candela se apagaba, por lo cual tuvieron que prohibir el uso de ese pescado". Lo curioso es que en algunas partes de España, al citar el refrán se apostilla al final: "por eso quitaron las sardinas de los cortijos del Viso", en referencia, según Rodríguez Marín, a El Viso del Alcor.

La verdad es que el dicho es muy corriente y por eso algunos autores se resisten a reconocer su origen andaluz. Así ocurre, por ejemplo, en el libro de José Gella e Iturriaga Refranero del Mar, donde aparecen dos variantes de esta expresión coloquial: “Cada uno lleva la brasa a su sardina” y “Cada uno, huelga llevar a la brasa a su sardina puesta a asar". Éste último difícil incluso de pronunciar en la conversación diaria.

Sardiné

Resulta asimismo llamativo el uso frecuente del término "sardina", por lo demás bastante común, a lo largo de nuestra historia. En El Viso tenemos una fuente de los Sardinas, solemos llamar sardineras a las macetas de geranios y denominamos sardiné al poyete de entrada a las viviendas, en referencia a los antiguos escalones de ladrillos colocados precisamente a sardinel. Pues nada, ya podemos arrimar otro ascua más a nuestra sardina.